Los “Espacios Naturales Protegidos” (ENP) constituyen los principales ámbitos de protección ambiental en el territorio, como consecuencia de que en ellos se dan unas condiciones físicas peculiares y una finalidad pública (interés social) que los hacen merecedores de su protección mediante una declaración expresa.
Para ello, debe existir un justo equilibrio entre los valores a preservar con la propiedad privada y las actividades económicas existentes, teniéndose que dar una proporcionalidad en las limitaciones y restricciones a dichas actividades y derechos, reto que se deja a la planificación en todos sus niveles.
Dentro de estos Espacios Naturales Protegidos tenemos la Red Natura 2000, que constituye la mayor red ecológica europea, que persigue la puesta en valor de las zonas especiales de protección para la conservación de los hábitats naturales, de la flora y la fauna silvestres.
